All posts filed under: Notas de un escritor

Escribir con música de fondo (Sobre Soundtracks)

Me he dado cuenta de algo: siempre estoy escuchando canciones con el fin de poder escribir historias. Eso es un hecho nuevo para mí, por más obvio que suene. Si bien es cierto he estado armando playlists desde hace más de dos años para una historia en particular, hace poco me he dado cuenta que realmente lo hago para poder encontrar inspiración o un camino a través de las melodías.  La verdad es que desde hace mucho tiempo que no escribo. Siendo más específico, desde hace mucho tiempo que no escribo una historia completa. Durante los últimos tres meses he estado comenzado historias, buscando voces e inspiraciones pero sin llegar a ningún lugar. En parte es debido a la presión que yo mismo me pongo cada vez que olvido que escribir debe ser un acto que me permita tranquilidad.  Siempre que he hablado de escribir lo hice con una sonrisa en el rostro y el sueño de querer escribir muchas historias. Hay días en donde olvido eso y pienso que escribir sirve solamente para llegar …

Días de aislamiento: por qué escribo

Cualquiera podría pensar que estar encerrado en casa durante quince días o algo más, podría significar una excusa perfecta para escribir. Lo mismo pensaba, pero aquí estoy en el día seis del aislamiento social obligatorio decretado por el gobierno y me encuentro viendo dramas coreanos, leyendo y, sobre todo, con tiempo para meditar un poco más que antes. Pero no estoy escribiendo. Al menos, no lo estoy haciendo al ritmo acelerado que había imaginado. Sin embargo, me encuentro pensando mucho más en guiones o diálogos para historias que están por escribirse. Hace algún tiempo escribí aquí sobre el hecho de que escribir a veces no era escribir en una hoja en blanco, también lo era pensar en tu historia, leer libros y ver películas que te pueden servir como referencia en algún momento. También me encuentro estudiando las rutinas de otros escritores. Me sorprende muchísimo la forma que tiene Haruki Murakami para escribir sus novelas largas, en donde siempre despierta a las 4 de la mañana y se acuesta a las ocho de la noche. …

Cambiando el agua de las plantas

El otro día recordé que, antes de mudarse a España, mi madre me encargó sus plantas de agua. Preocupado subí a la azotea y las encontré en la misma esquina en donde las había dejado hace varias semanas. El sol les daba por completo y muchas de sus hojas estaban ya marchitas. Lo primero que hice fue traerlas conmigo a la cocina, en donde hice un espacio. Limpié los envases en donde estaban y los volví a llenar de agua limpia. Entonces comencé a retirar las hojas muertas y fue ahí en donde comencé a comprender que las plantas tenían mucho para enseñarme… Como lo veo yo, las hojas marchitas representan las cosas que tenemos en nuestra vida y lamentablemente ya no funcionan, por más que nos esforcemos, cambiemos de agua y pongamos un rato al sol y luego a la sombra, ya no se podrá hacer nada. Lo que queda por hacer es retirarlas con mucho cuidado para que no lastimen a las demás hojas que aún están a salvo. Entonces comencé a retirar …

Desde un lugar en construcción: mi corazón

En el año nuevo chino leo a Cortázar y escucho un poco de jazz. Ahora mismo suena “It Never Entered My Mind” de Miles Davis. Las cosas que siento comienzan a ser bastante más cálidas que los días anteriores. Y no significa que esté olvidando, mas bien que sigo recordando pero sin tanto dolor. Estar en la Casa de la Literatura es algo que me entretiene y, por qué no decirlo, me salva. Poder estar aquí por un buen rato, mientras afuera el mundo sigue su curso es algo que me parece realmente adecuado dadas las circunstancias en las que se encuentran mi corazón y también mi alma. Si en mi corazón pudiera ponerse un letrero, sería el siguiente: “Cerrado por mantenimiento. Lamentamos las molestias causadas a los transeúntes. Sugerimos tomar rutas alternas y otras precauciones”. Puede parecer graciosa esa imagen pero, de alguna manera u otra, es la verdad. Y mientras mi corazón y alma se encuentran en reparación no puedo evitar notar la forma en la que escribía Cortázar. ¡Qué manera tan dulce …

Kafka en la Orilla otra vez

De pronto tuve esta sensación de querer estar en otro lugar. Por supuesto, sé que físicamente me es imposible en estos momentos porque es día de semana y se da la ligera curiosidad de que me encuentro trabajando con un horario de oficina. Por supuesto, la respuesta rápida es agarrar algún libro y leerlo. Pero esto es lo que sucede… En estos momentos, mientras escribo esto, no estoy siendo capaz de concentrarme en historias que me resulten largas y/o tediosas. Esto es algo subjetivo, porque puede que un libro sea realmente largo pero al leerlo no me parezca en absoluto largo y para nada tedioso. Tiene más que ver con la historia que no me logra capturar. Me acaba de pasar con el segundo libro de “La Muerte del Comendador” de Haruki Murakami. Y honestamente me molesta bastante que me haya pasado eso, porque disfruté la primera parte y, además, Haruki es uno de mis autores favoritos y más importantes en cuando a influencias se refiere. Sin embargo, lo dejé pasar. Hay libros que nos …

Breves párrafos

A veces leo breves párrafos de grandes escritores. Un día es Julio Ramón Ribeyro, al otro es Rosa Montero y, en la mayoría de los casos, siempre es Julio Cortázar. Los leo casi sin querer, como al vuelo, como quien pretende irse para no volver, pero siempre me obligan a detenerme porque la forma en la que han sido escritos siempre me atrapa. ¿Cómo es que logran ese nivel? me pregunto. Yo sé la respuesta. Es la misma respuesta a todas las preguntas que tengo acerca de la escritura. Se logra de una sola manera, escribiendo. Pero mira, Julio, yo tiempo no tengo. Bueno, tengo las noches que últimamente son largas y frías, solitarias y tristes, pero no hay cuando llegue a ese nivel que leo en tantos libros. ¿Será acaso que además de tiempo es ponerle el corazón a todo? ¿Será posible? Ahora mismo mi corazón se ha quedado entre Jesús María y San Isidro, así que no tengo nada que poner a lo que escribo, salvo mentiras que la mayoría de las veces …

Pequeñas librerías

A veces hay pequeñas librerías que lo sorprenden a uno. A veces también hay frases que le llegan a uno en el momento exacto y necesario. Como me pasó a mí junto a una frase de Julio Cortázar hace un par de días. Él decía lo siguiente: «Querer a las personas como se quiere a un gato, con su carácter y su independencia, sin intentar domarlo, sin intentar cambiarlo, dejarlo que se acerque cuando quiera, siendo feliz con su felicidad». Y pienso yo, ¿no será esa la clave para ser feliz, Julio? A lo mejor sí. Pero también pienso en que aquella frase se puede referir a uno mismo, en donde se comenzaría diciendo “quererse a uno mismo como se quiere a un gato”. ¿Ves cómo cambia? Y es que a veces hay que permitirse ser libre, no cambiar, tan solo ser uno, feliz a nuestra manera. Y estos días vengo siendo feliz conmigo mismo. Hay dolor y un vacío que por ratos me llama. Pero en medio de todo eso, encuentro tranquilidad y una …