Escritura
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Escribiendo una novela: cosas a tener en cuenta

Se escribe mejor un domingo por la mañana, eso es lo que pienso.

Sobre todo cuando las personas que están de visita en casa aún no despiertan, el sonido de los autos aún no molestan y el cielo es una mezcla entre ese azul oscuro y un celeste claro. Cuando aún el frío permanece en el ambiente, a pesar de estar en medio del verano.

Aprovecho la oportunidad para preparar un poco de café en la vieja cafetera italiana que me regalaron hace algún tiempo. Y, con la taza en mano, me siento delante de la laptop para escribir un poco.

Pero hay un pequeño problema. Bueno, dos en realidad: el primero es que no he escribo desde hace cuatro días; y el segundo, es que la historia que estaba escribiendo ahora me parece extraña.

Así que he decidido anotar aquí, tanto para ustedes como para mí, pequeñas cosas que debería tener en cuenta al momento de escribir. Sobre todo para tomarlos en cuenta los domingos por la mañana cuando tengo este espacio solo para mí y poder escribir.

1. Si no sabes qué historia escribir, anota todas tus ideas en un papel

Me pasa que siempre tengo ideas. En todo momento. Estoy en el trabajo, en el bus, dándome una ducha, escribiendo una historia, lo que sea, siempre se viene una historia más a mi cabeza. Todo bien con las ideas. El problema comienza cuando piensas que una idea reciente es mejor (y tiene más sentido) que la actual que te encuentras escribiendo.

Así que frente a eso, Neil Gaiman (autor de “American Gods” y “El Océano al final del Camino”) recomienda poner todas esas ideas en un mismo papel. Las escenas, los diálogos, pequeñas ideas y hasta frases que se te han ocurrido, con el fin de poder ver si a lo mejor todo eso es parte de una misma historia. Y si no lo es, al menos descubres cuántas historias nuevas tienes para escribir.

Aquí el punto es que comiences a ordenarte, tanto en papel como en tu cabeza, y así puedas enfocarte en proyectos determinados.

2. No pienses

Este consejo viene de Ray Bradbury (autor de “El Hombre Ilustrado” y “Fahrenheit 451”), quien siempre tenía una nota que decía “DON’T THINK” pegada en la pared, justo encima de su máquina de escribir.

Con el paso de los años y de las historias he ido aprendiendo que esto es algo muy necesario, porque mientras vamos escribiendo siempre solemos pensar en que la oración está mal, que algo no tiene sentido y que lo mejor sería regresar al párrafo anterior y darle un mejor orden.

Este consejo va para evitar esos retrocesos. La idea es bastante simple: que tu mente y corazón cuenten la historia. Cuando te sientes a escribir, simplemente hazlo sin cambiar nada. Por más que haya un error ortográfico o falte una coma, no te detengas, sigue escribiendo. Al final de la sesión, puedes corregir.

3. El número de palabras escritas no importa. Lo importante es escribir

Esto es algo con lo cual siempre he tenido que lidiar. Hay días en donde escribo 500 palabras, otros en donde logro unas sorprendentes 2,000 palabras, pero hay días en donde apenas escribo una oración y el día pasa de largo.

Es en esos días en donde me siento mal, porque siento que he dejado de ser escritor. Y eso es falso. Una vez que has comenzado a escribir una historia, ya eres escritor. Que no hayas publicado algo es un tema muy diferente. Pero lo cierto es que uno no es menos escritor porque escribió solo cien palabras en un día o una oración.

Hay personas que escriben 4,000 palabras en un día y otros que escriben esa misma cantidad en un mes. Aquí lo que importa es que debemos seguir escribiendo, sin pensar en el número.

Tan solo piensa en la historia que estás contando y en cómo estás avanzando. El conteo viene al final, cuando tu historia está finalizada y has dicho todo lo que tenías que decir.

4. Tu primer borrador es un bloque de mármol

¿Vieron alguna vez cómo se trabaja una escultura de mármol? Llegan en grandes bloques. El escultor comienza a darle forma a través de cortes. Poco a poco, con la ayuda del cincel, aquel bloque de roca comienza a tener forma y de pronto terminas con una escultura preciosa y digna de exponerse en un museo.

Eso es lo que debes hacer con el primer borrador de tu novela.

Muchos pensamos que el primer borrador es el producto final (me incluyo en esa lista). Sobre todo porque leemos esa primera versión de la historia y la comparamos con la versión publicada de un libro. Nos sentimos mal y pensamos que no servimos para eso.

Bueno, ¿qué pasa si te digo que aquella versión del libro que ves en la librería es muy probable que sea la versión número seis o quizás once? Porque es así. A medida que vas editando tu primer borrador y termines con un segundo borrador (una segunda versión) de la historia, comenzarás a notar cosas que antes no habías notado.

Y personalmente pienso que es aquí en donde uno comienza a ser escritor. Porque sabes que debes editar, seguir escribiendo y editar un poco más. No hay salida fácil y tampoco atajo directo que te lleve a la versión final de tu historia. Este camino lo debes recorrer tú solo.

5. Cada novela se escribe de manera diferente

Quizás este sea el punto más personal, pero es algo que he aprendido a la mala en los últimos tres años. Cuando publiqué mi primer libro, pensé que había descubierto (por fin) la rutina perfecta para escribir novelas. Pero no fue así.

Lo que sucedió fue que cuando intenté las mismas formas para escribir mi segunda novela, me di cuenta que no funcionaba de esa manera. Dejé que el tiempo pasara hasta que poco a poco la vida me llevó a escribir de una manera diferente aquella segunda historia que luego se convertiría en el manuscrito de “El Café de las Almas Perdidas”.

Aprendí que cada novela se escribe diferente. Lo único que aprendes es cómo se escribe la novela que estás escribiendo en ese momento. Así que entrégate a la historia, no pienses en nada más y escríbela como sea que te salga. A veces será en la madrugada, quizás los domingos por la mañana o a lo mejor en medio del bus. En algunos casos será con música de fondo y; en otros, en una cafetería.

Encuentra la rutina ideal para la historia que te encuentras escribiendo. Termínala y después olvídala. Será momento de seguir con otra historia y encontrar otra rutina, otra forma, otro camino.


Escribir una nueva novela viene siendo una total travesía para mí. Pero hablar de libros y de lo que ando viviendo, me ayuda a comprenderme mejor.

Quizás aún no encontré la rutina para escribir aquella historia. Quizás sea cosa de tiempo hasta encontrar el balance adecuado. Pero para que eso pase, yo debo seguir escribiendo y recordar siempre lo que Victoria Schwab (autora de “Una Obsesión Perversa” y “Una Magia más Oscura”) me dejó escrito en su libro cuando la conocí: “Las historias suceden una palabra a la vez”.

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