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“Marea Tóxica” por Chen Qiufan

Quiero comenzar mencionando que en mi vida hay un antes y un después sobre mi percepción de la ciencia ficción especulativa desde que leí esta novela de Chen Qiufan. El autor me atrapó desde la primera vez que leí su cuento “El pez de Lijiang” en la antología de ciencia ficción china PLANETAS INVISIBLES, editada por Ken Liu.

Así que cuando supe que se iba a traducir y publicar, al fin, la primera novela de Chen Qiufan, lo comencé a esperar con ansias. Tarde o temprano terminaría por leer el libro, sea en inglés o en español. Por suerte, la editorial NOVA, del grupo Penguin Random House, se encargó de que la espera no fuese tan larga y este mismo año publicó al español esta obra.

Un poco sobre el autor

Antes de adentrarnos en la descripción del libro en sí, pienso que deberíamos conocer un poco sobre el autor: Chen Qiufan (también conocido como Stanley Chen) nació el 30 de noviembre de 1981 (37 años) en Shantou, ciudad de la provincia de Guangdong en China.

Chen creció cerca de Guiyu, lugar en donde se encuentra la planta de reciclaje de residuos electrónicos más grande el mundo. Aquel mismo lugar ha sido denominado por la ONU como una “desgracias medioambiental”. Y es justamente de donde el autor sacó la inspiración para su primera novela.

Hasta la fecha ha escrito varios relatos de ciencia ficción que le han valido muchos premios y títulos, entre ellos el Science Fiction & Fantasy Translation Awards, por su cuento “El pez de Lijiang”, traducido por Ken Liu (de quien en algún momento escribiré un artículo aparte, ya que es el responsable de que la ciencia ficción china esté llegando a todas partes del mundo).

Publicó su primera novela, Marea Tóxica, en el 2013 en China (Tenía 32 años) e inmediatamente fue considerada como una novela que combina la realidad con un futuro en donde los humanos y las máquinas comienzan a ser solo uno.

En la actualidad trabaja en su propia empresa de tecnología y es fundador de una start-up de realidad virtual en China. Además, fue un expositor en el World Economic Forum, en donde habló sobre “Creación de prototipos de ficción para el futuro”. En general, es alguien quien ha estado (y sigue) totalmente ligado a la tecnología y sus avances, sobre todo en cómo es que estos influencian en el comportamiento de las personas. Algo que se observa bastante en sus historias.

Ahora bien, comencemos con la reseña de Marea Tóxica.

Sinopsis:


Mimi se ahoga en la basura del planeta. Trabaja en Isla de Silicio, lugar donde se reciclan los teléfonos móviles, los portátiles, los robots y los miembros biónicos, todo acumulado en pilas enormes que contaminan cada centímetro de la tierra. La isla, situada cerca de la costa de China, es la tóxica necrópolis del capitalismo y la cultura de consumo.

Mimi y miles de trabajadores como ella llegan allí con la promesa de conseguir seguridad laboral y una vida mejor. Son la sangre que corre por las venas de la economía de esa isla, pero se hallan a merced de los poderosos.

Ahora se avecina una tormenta avivada por las bandas locales que se enfrentan por el poder. Los ecoterroristas quieren acabar con el status quo. Los inversores estadounidenses ansían más beneficios. Y un intérprete sinoestadounidense anhela encontrar sus raíces. Estas fuerzas provocan una guerra entre ricos y pobres, entre el pasado y el futuro de la humanidad.

Mimi y sus compañeros tendrán que decidir si contemplarán la guerra como meros peones o cambiarán las reglas del juego.

Lo primero que piensas cuando comienzas un libro como Marea Tóxica es que posiblemente tu forma de observar ciertas cosas no será la misma en cuanto la acabes de leer.

Personalmente siempre me ha gustado encontrar palabras propias del dialecto de cada autor y del país en donde se desarrollan las historias. Y Marea Tóxica es un claro ejemplo de la combinación de los idiomas. En las primeras páginas nos encontramos una Nota de Ken Liu (editor y traductor de la obra del chino al inglés) en donde explica que la novela tendrá los topolectos (equivalente a “regionalismo”) propios de la región china en donde se desarrolla la historia.

Desde un comienzo el libro nos muestra la sociedad actual en la que vivimos: desde la sociedad de consumo (hello Apple) hasta las condiciones miserables bajo la cual se busca la mano-de-obra barata en ciudades de Asia. Y honestamente pienso que el autor lo retrata bien. Incluso la descripción del uso de la tecnología y en cómo esta afecta la vida de las personas se siente demasiado real. No olvidemos que Chen Qiufan realiza trabajos ligados al desarrollo tecnológico y que, además, China le lleva a Occidente muchos años en cuanto a avances tecnológicos y su aplicación en la vida diaria. Muy distinto es que no seamos conscientes de ese hecho. La historia sucede en un presente que parece cada vez más cercano.

Podría dividir el libro en dos partes debido a la forma en la que está escrito. El ritmo pausado con el cual comienza la novela se ve acelerada sin previo aviso avanzadas las primeras cien páginas, dando una atmósfera algo diferente a la historia. Pienso que esto podría ser un problema para muchos lectores, ya que podrían pensar que hay un problema de ritmo con la narrativa, pero sugiero personalmente no pensar eso. Mas bien, lo que deberían tener en mente en todo momento es que lo que tienen en sus manos es un libro de ciencia ficción especulativa y, además, su idioma original es el chino. No es la historia la que debe cumplir nuestros estándares rutinarios en cuanto a la narrativa que leemos usualmente; es todo lo contrario, somos nosotros quienes tenemos que adaptarnos al estilo con el cual viene esta historia.

En un comienzo nos muestran a los protagonistas de la historia: Chen Kaizong, Mimi, Scott Brandle y los jefes de los Clanes de Isla de Silicio y la ciudad en sí. Comenzada la segunda parte del libro, el enfoque cambia y suceden cosas que me costaron comprender, hasta que me obligué a pausar todo y volver a leer. Fue ahí cuando me quedé pensando durante un buen tiempo en la propuesta narrativa que Chen Qiufan nos hacía. Mencionarlo calificaría como spoiler pero lo único que podría decir es que juega con el concepto de la conciencia en la red. Ya se lo pueden imaginar. No es algo propiamente nuevo, pero la forma en la que está desarrollada es algo que definitivamente inspirará futuros libros del género.

Resumiendo de alguna forma Marea Tóxica, podría decir que tiene varias historias en paralelo que se van mezclando a medida que las páginas avanzan.

Por un lado está Chen Kaizong, intérprete sinoestadounidense que regresa a Isla de Silicio como trabajador de la compañìa TerraGreen Recycling, la cual busca hacer un trato con las empresas que controlan la isla.

Luego está Mimi, residual y migrante en Isla de Silicio, quien se ve sumida en una pelea entre los clanes/empresas que dominan la isla y el ingreso económico. Sumado a algo que le sucede en la segunda mitad del libro, es un personaje que evoluciona y mucho. Además que ella y Kaizong tienen una atracción que se ve aumentada por los dramas por los cuales pasan juntos.

En paralelo a todo eso, está el trasfondo de la sociedad china y el control que busca ejercer sobre sus habitantes. También tenemos propuestas de nuevas tecnologías, como la realidad virtual, las drogas digitales e implantes que nos muestran una sociedad que ha cedido al transhumanismo.

A mi parecer, Marea Tóxica es un libro 100% Cyberpunk, en donde la única diferencia es que la historia sucede en Isla de Silicio, un lugar aislado de las descripciones más elaboradas que se podría tener de una megaciudad.

¿Debería leer este libro?

La respuesta a la pregunta es un rotundo . Más aún si lo que quieres es escribir ciencia ficción, como en mi caso. El autor plantea nuevos conceptos y, además, agarra los que ya existen y nos propone una nueva forma de aplicación en la historia.

Sea que te guste o no el ritmo cambiante de su narrativa, Marea Tóxica es una historia de advertencias y miedos, en donde lo único que nos queda como lectores es sostenernos a lo que sea y esperar a que nunca se haga realidad… Aunque, claro, Isla de Silicio existe y está más cerca de nosotros que nunca.

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