Notas de un escritor
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Primero de enero

Sentado en el sofá, tratando de terminar de leer un libro que se suponía debía de terminar de leer el año pasado, y escuchando algo de jazz de la costa oeste de Estados Unidos, observo la libreta de notas sobre la mesa mientras me pregunto qué es lo que sucederá este nuevo año que ha comenzado.

Ha sido la primera vez que no hice promesas a la medianoche, tampoco me he sentido ansioso por no tener un plan definido a lo largo del año. Sin embargo, sé que debo terminar de escribir la novela que comencé hace unos meses. También sé que debo concentrarme en los distintos proyectos personales que tengo. Pero nada de eso me causa la misma ansiedad que sentía todos los fines de año. Simplemente ahora siento calma. Una tranquilidad que me despeja la cabeza y me permite ver el panorama con mayor claridad.

Hace unos días, mientras leía un libro de Haruki Murakami me topé con una frase en donde uno de los personajes decía:

“Antes creía que me haría mayor poco a poco, año tras año. Pero no. Uno se hace adulto de golpe y porrazo”.

Y vaya que es verdad. Lo sé porque yo mismo lo descubrí a las semanas de cumplir años. Fue una noche en donde no podía dormir, de pronto fue una sensación que me confirmaba que ese momento había llegado. Quizás aún no pueda explicarlo realmente, pero solo puedo decir que toparme con aquella frase en medio de todo ese proceso fue algo desconcertante, como si realmente algo o alguien en esta vida se concentrara por hacerme vivir estas peculiaridades. Seguramente todos vivimos esas cosas, solo que muy pocos caen en cuenta de eso.

Entonces, quizás el comprender que los años pasan y no por gusto, hace que sienta un poco más de estabilidad sobre el terreno que piso. Ahora soy yo el que está listo para escribir las historias que han estado esperando dentro de mi cabeza en los últimos años pero tuvieron que guardarse porque aún no era el momento. Al igual que cuando me hice adulto de un golpe y porrazo, siento que estoy listo para continuar escribiendo esas historias.

Así que aquí estamos ahora, bien entradas las primeras horas del 2019. Siempre me han gustado estos días, porque son tranquilos. Una pausa en el tiempo donde podemos observar y pensar con calma. Y hasta ahora lo que quiero para los siguientes doce meses es que esta calma que siento en el interior se prolongue un poco más.

Espero escribir mucho más, tanto para este blog como para mi novela. Si hay alguien leyendo esto y también busca escribir este año, mi consejo sería el siguiente:

“Lee mucho. Enamórate de las historias que lees y también de las que tienes en tu cabeza. Comprende que escribir es un proceso largo y que requiere mucha disciplina, así que ármate de valor y entrégate por completo a ello. No importa si escribes diez páginas un día o trescientas palabras al siguiente. Lo único que importa es que siempre te entregues en cuerpo y alma”.

Ahora es momento de salir y enfrentar al mundo (o a la página en blanco). Feliz año para quien sea que lea esto.

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