Son curiosos los caminos que tomamos en la vida. Un momento crees que lo tienes todo planeado; al siguiente, alguien te sorprende y decide que es mejor llegar al destino que tenías pensado, por otro camino. De alguna forma, eso es lo que me pasó en estos últimos dos años y medio.

Conocí a Stephanie como se conoce a las personas importantes de tu vida: sin querer, sin presentirlo, como una ligera lluvia en medio de un verano caluroso. Ella es la calidez que no sabía que necesitaba.

Cuando comenzamos a salir lo primero que le comenté fue que yo quería hacer dos cosas con mi vida. La primera: escribir. Y la segunda: viajar por el mundo. Ella asintió y juntos comenzamos una fantástica relación que, gracias a todos los dioses, sigue hasta el día de hoy.


CAMBIO DE PLANES

Las personas que me conocen saben que adoro Asia. El país que siempre he querido visitar ha sido Japón. No recuerdo desde cuándo es que tengo ese deseo, pero lo que sí recuerdo es que siempre me fascinó su cultura, el ritmo desacelerado que tienen en el interior del país y la forma en la que veneran a las cosas. Como alguien que vive en una capital muy agitada y lleva un estilo de vida bastante estresante, siento que el desear visitar ese lugar es solo una consecuencia de todo eso.

Pero con Stephanie el mundo se abrió un poco más. Con ella conocí de Corea del Sur. Por mucho tiempo me habló de sus amigas coreanas con quienes estudió, de las comidas que tienen y la música que crean (no todo es Pop en ese país. ¡También tienen jazz, rock indie y es increíble!). Poco a poco fue cultivando en mí el cariño por ese país que hasta antes de conocerla era un punto más en el mapa.

Llegó el mes de noviembre del 2017 y, mirando todo lo que Stephanie había hecho por mí en cuanto a la publicación de mi primera novela, decidí que quería demostrarle dos cosas. La primera, que estaba eternamente agradecido con toda la ayuda que me había brindado hasta ese momento. Y la segunda, que la adoraba y que dedicaría el tiempo que estuviéramos juntos para hacerla feliz. Así que cogí una laptop y busqué los pasajes a Seúl. No lo pensé más. Intuí que el resto lo iríamos ordenando en el camino.

Y así ha sido.


SOBRE LOS VIAJES

En seis días estaremos viajando a Europa, en donde estaremos conociendo Madrid y París, para luego ir a Seúl, en donde estaremos viviendo por dos semanas. Honestamente, no sé qué esperar de Seúl. Bueno, solo sé que tienen muchísimas cafeterías y distintos tipos de comida.

De Madrid, espero las librerías y las tapas con cervezas artesanales.

De París, espero a mi prima con su familia (ellos nos recibirán), los museos, el Sena y las distintas librerías (sobre todo Shakespeare And Company)

Desde ahora estaré publicando más seguido en el blog, mostrando el viaje y las cosas que viva junto a Stephanie, desde un punto de vista de alguien que solo intenta escribir su nueva novela, mientras viaja con la persona que adora.

¡Nos vemos!

 

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