Hace tres años Terry Pratchett se fue de este mundo a uno en donde seguramente hay un orangután como bibliotecario y en donde los magos son excelentes cocineros. Esa fecha coincidió con mi regreso a una oficina. Había pasado un año entero aprendiendo a escribir, cuando una mañana decidí viajar por el mundo. Lo primero que noté fue que para eso necesitas dinero, así que simplemente volví a actualizar mi CV y salí a buscar trabajo.

Estaba en mi segundo día de trabajo en una agencia de publicad cuando vi la noticia de que Terry Pratchett había fallecido. Inmediatamente entre a buscar más noticias, esperando que solo sea una noticia falsa, pero no lo era. Era verdad todo lo que estaba sucediendo, Terry ya no estaba con nosotros.

pratchett

Neil Gaiman, una de las persona más cercanas a él confirmó la noticia luego de unas horas. No dijo nada más que algunas líneas en su blog e inmediatamente los que lo leemos seguido, notamos la tristeza tremenda que había en sus palabras.

Recuerdo que a la hora del almuerzo me acerqué a la librería más próxima y busqué la sección de fantasía, busqué sus libros, busqué su nombre y lo encontré. Y ahí estaban los libros de Mundodisco, decenas de ellos. También estaba ese único libro que había leído hace años, llamado “Buenos Presagios”. Me senté y contemplé la hilera de libros que llevaban su nombre, miré a los trabajadores y nadie decía nada. Me costaba creer que Terry ya no estaría más y que ya no habría más libros de Mundodisco. Me costaba creer que habíamos perdido a una de las mentes más brillantes de la literatura fantástica y en esa librería no lo estaban conmemorando.

“Algún día tendré una librería y cuando un escritor nos deje, haré una fiesta para agradecerle por sus libros”, fue lo único que pensé.

Mientras miraba los libros de Terry, comencé a llorar. Lo hice porque otra vez, después de mucho tiempo, me volvió ese miedo de que algún día ya no estaremos aquí y que en los siguientes cien años nadie nos recordará. “Yo también quiero dejarle algo al mundo, Terry”… Lo imaginé sonriendo y diciendo con esa voz única que él tenía: “You fool! You should be writing!” Y reí, solo, en una esquina de la librería, mientras miraba sus libros.

¿Cómo puedes llorar por alguien que nunca conociste? Porque nos conocimos en sus libros, en su mundo y en sus diversas historias. Porque no fue necesario conocerlo en persona para sentir un cariño tremendo por él. Y porque en sus palabras siempre hubo algo de él… en las palabras de los libros siempre hay algo de sus autores.

Aquella mañana de marzo del 2015, sentado en una librería, recordando a Terry Pratchett, me prometí que si bien es cierto, buscaría viajar por el mundo, también viviría una vida en donde lo único que hiciera sería escribir siempre. A veces lo he podido cumplir y otros días, como estos, me resulta casi imposible por la vida adulta y sus responsabilidades. Pero siempre recuerdo a Terry y los más de treinta libros de Mundodisco que me faltan por leer.

Siempre recuerdo a Terry y siempre diré su nombre en voz alta, hasta que mi voz se quiebre y la mente me comience a fallar.

#SpeakHisName

Este es un documental que la BBC publicó en homenaje a Terry hace algún tiempo. Si quieres saber un poco más sobre él, este es un buen lugar para empezar… aunque claro, siempre estarán sus libros.

 

 

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