Escritura
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Cuando no puedo escribir

Es fácil dejar de escribir, solo necesitas no hacerlo un día y ya está.
Las excusas para no hacerlo realmente son sólidas y te convencen de tal manera que crees que estás haciendo algo correcto y que escribirás cuando llegue el momento. Pero la verdad es que el momento para escribir nunca llega, uno debe escribir, y será escribiendo donde se dará cuenta que habrá creado ese momento que tanto esperaba.

Neil Gaiman dijo alguna vez que si vas a escribir debes hacerlo en los buenos tiempos y en los malos, que una persona que escribe solo cuando está inspirada, es solo un poeta decente. Hay veces en donde se va a tener que escribir sin ganas, triste y hasta molesto, pero simplemente se va a tener que escribir porque hay que hacerlo, porque es lo que decidiste hacer.

Es fácil dejar de escribir, es mucho más fácil creerse la idea de que lo vas a hacer cuando llegues a casa y estés inspirado. Hace muchos años solía pensar que necesitaba estar a solas, en un lugar cómodo y lejos de esa “presión de un trabajo en oficina” para poder crear, pero Charles Bukowski pensaba lo contrario en un poema. Él mostraba que el lugar en donde estés y las cosas que hicieras no tenían nada que ver con el hecho de escribir. Si quieres escribir, simplemente vas a escribir.

Antes de escribir esto, pasé dos semanas sin escribir nada en absoluto. Y lo único que tenía en mi cabeza durante todo ese tiempo fue que estaba fallando en algo. No sé cómo funcione con el resto de personas, pero conmigo funciona de esta manera: escribir me permite estar en paz conmigo mismo y me ayuda a entender qué es lo que realmente quiero. 

Y ahora estoy aquí, escribiendo este artículo con mi TWSBI 580 AL, la tinta es una Iroshizuku de Pilot, el color es Ku-Jaku.

Es fácil dejar de escribir, pero también es fácil seguir escribiendo una vez has vuelto a hacerlo. Solo hay que quitarse los miedos, las opiniones de los demás y simplemente hacerlo. Poco a poco se irá formando una disciplina. Como Haruki Murakami, quien despierta a las 4 AM para escribir por seis horas, o como Stephen King, quien escribe dos mil palabras cada día. Ellos me demuestran algo importante: Si vas a escribir, lo vas a hacer sin importar la vida que tengas, y que todo se logra con disciplina y práctica. Gaiman lo dijo mejor en un discurso: “Aprendí a escribir, escribiendo”. Así que eso es.

Es hora de coger una hoja en blanco y volver a escribir.

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