La semana pasada anuncié el nombre y develé la portada de mi primera novela que estará publicándose a finales de año. Fue una experiencia nueva y llena de sentimientos que me hicieron caer en cuenta de que todo esto estaba sucediendo de verdad. Esto es algo que he venido mencionando casi siempre, y posiblemente las personas a mi alrededor están cansadas de escucharlo, pero es un sentimiento que me invade sin ningún aviso. Puedo estar en la oficina, pasando por un momento de estrés cuando, de pronto, recuerdo que tengo una novela que estará siendo publicada por Caligrama, el sello de autoedición de Penguin Random House. Por donde sea que lo vea, es algo que me sigue causando sorpresa.

Mientras anunciaba en mis redes sociales la portada de Al Norte del Paraíso, recordé las noches que pasé mientras la escribía y también las personas que conocí, los lugares a los que fui y las cantidades de excesivas de cerveza y whisky que tomé. Así que pensé que sería bueno poder escribir un poco de cómo es que llegué al norte de este paraíso…

LAS PRIMERAS PÁGINAS

Las primeras cinco páginas de la novela fueron escritas un viernes por la noche, en un café de Miraflores, mientras tomaba una Pilsen muy helada. Era verano, había tenido un día horrible en el trabajo (soy publicista), y una cerveza era necesaria. Recuerdo que tenía mi laptop en la mochila, así que en vez de ir al cuarto en donde me quedaba (creo que era el año 2014), fui al café que estaba a un par de cuadras y me pedí un trago.

Mirando la pantalla en blanco me pregunté qué era lo que quería escribir… Me demoré una cerveza entera en decidir eso, porque pedí una segunda. Fue tomando el primer sorbo de esa segunda Pilsen cuando supe que era momento de escribir mi primera novela. ¿Cómo lo supe exactamente? No lo sé, simplemente lo sentí. Tomando un sorbo de cerveza, entendí que era momento de dejar todos mis miedos y demonios sobre la página, era momento de escribir. Sabía quién era el protagonista, a dónde iba, qué hacía y por qué lo hacía. Sabía también que no iba a ser el mismo al terminar de escribir esa historia, así que dejé la cerveza a un costado y miré la pantalla.

Y así fue como escribí:

“Lo primero que escuché fue la maldita música que retumbaba en todo el baño…”


APRENDER A TERMINAR LAS COSAS

Supongo que esta frase se puede aplicar a todo, porque es muy importante. Pero para mí fue un reto el entender que la historia que había comenzado en ese café de Miraflores, tenía que terminarse. Así que traté de ponerme una rutina para escribirla. En aquel entonces trabajaba (y aún lo hago, para ser honesto) hasta la noche y llegaba a casa muy cansado, sentía que el cerebro no me daba para más, así que preparaba un café muy cargado y escribía sin pensar tanto, lo que sea que saliera durante una hora o dos. Solo quería terminar la historia. Esta rutina se mantuvo por un par de semanas.

Luego de eso, comencé a ir a la Botika Bar con mis amigos. Como ya dije, era verano así que era siempre necesaria una cerveza luego del trabajo. Además, me di cuenta que con una cerveza tenía la cabeza más despejada y, quizás esto era por efecto de la música y las conversaciones amenas, ya no me sentía tan cansado. Siempre regresaba a mi habitación antes de la medianoche para escribir hasta la una o dos de la mañana. Esto lo hice por un mes entero.

No importaba la forma, la hora o incluso el estado en el que estaba (admito que algunas páginas de la novela las escribí estando ebrio. Así que si escribes, te sugiero intentarlo alguna vez. Es extraño despertar y ver algo escrito y no recordar haberlo hecho), simplemente sabía que tenía una historia por contar y que tenía que terminarla. Después de todo, los años previos los había pasado escuchando a Neil Gaiman decir que siempre teníamos que terminar las cosas para empezar algo nuevo. 


LA MÚSICA COMO GUÍA

Mientras me encontraba escribiendo la novela (Llevaba dos meses escribiéndola), noté que mencionaba muchas canciones y grupos musicales. Y lejos de molestarme o comenzar a editarlo, me entregué por completo a ese descubrimiento. Noté que tanto yo como la historia teníamos algo en común, la música era nuestra alma. Y esto se explica de una manera sencilla: de no haber estudiado publicidad, habría estudiado música. Eso. Desde que tengo uso de razón siempre he estado prestando atención a la música que suena en las radios, en internet, en cualquier lado. Siempre me llamó la atención la música clásica y el jazz, poco a poco fui prestando más atención a las bandas sonoras de las películas. Me gustaba cómo acompañaban la historia que mostraban en la pantalla.

Entonces, fue pensando en eso donde entendí el papel que iba a tener la música en la historia que estaba escribiendo. (En realidad ya tenía un papel importante, solo que recién me daba cuenta de eso). Podría decir que la música es otro protagonista de mi novela, pero eso se lo dejaré a los lectores para que decidan.

Así fue cómo desde un inicio supe que Al Norte del Paraíso iba a tener un soundtrack.


EL PRIMER BORRADOR ES SOLO ESO, UN PRIMER BORRADOR

El primer borrador de mi novela se escribió en tres meses. Pero solo era un primer borrador. Mi error fue no entender eso. Quizás tenga que ver con el hecho de haber sido joven, recién escribía una historia de más de diez páginas y no tenía a quién contárselo ni siquiera nadie a quién pedir consejos. Así que solo atiné a decirle a muchas personas que había terminado de escribir una novela y que se sentía increíble. Sí, se sentía increíble, incluso ahora se siente increíble haber escrito una novela, pero la historia apenas estaba inconclusa y yo no lo sabía.

Pasaron dos años (también pasaron muchas cosas en mi vida) y, luego de un reencuentro con una vieja amiga, me convencí de sacar el primer borrador de mi novela del cajón y llevárselo para que me diera su opinión. Allí fue donde cambió todo nuevamente. Gracias a ella aprendí que el trabajo de un escritor no se terminaba en el primer borrador. Era todo lo contrario, era cuando el trabajo de verdad comenzaba porque ahora había que sentarse, coger una navaja y cortar las piezas de lo que había escrito.

Este proceso de editar me tomó ocho meses y fue lo más difícil que me tocó hacer. También comprendí que era eso lo que dividía a una persona que decía que quería escribir con alguien que realmente escribía. Si iba a escribir, también tenía que editar. Tenía que aceptar que lo que tenía no era bueno y que el trabajo aún seguía.

En estos ocho meses tuve dos borradores más hasta tener el manuscrito final que mandaría a la editorial meses después. No fue fácil y creo que nunca lo será.


DISFRUTA TUS LOGROS

No hay nada más increíble que poder decir que terminaste de escribir tu primera novela. Yo ando tratando de disfrutarlo siempre que puedo, a pesar del trabajo y todo el tiempo y energía que me quita. Pero es la verdad, escribí una primera novela que se llama Al Norte del Paraíso y se estará publicando a finales de este año.

¿Qué es lo que toca hacer a continuación? Bueno, lo normal es decir que debo moverme al siguiente proyecto y seguir escribiendo. Pero también soy publicista, así que por ahora ese lado gana y la respuesta es que debo promocionar una novela. Espero que la gente lea mi libro y, en medio de sus páginas, logren encontrar lo que sea que necesiten. 

 

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