Mientras camino por las calles y escucho el soundtrack de La La Land, me pregunto si hay alguna etiqueta de cómo comportarse cuando descubres que lo que has escrito será publicado en unos cuantos meses. No lo sé y no creo que exista. Esto es algo que ha sucedido siempre pero nadie nunca ha hablado al respecto. Mientras comienza a sonar “A Lovely Night” pienso en el creador de la película, Damien Chazelle, y en cómo es que escribió esta historia. Según Wikipedia, Chazelle escribió el guión de La La Land en el 2010, pero al no encontrar productora interesada en plasmar su obra tal y como estaba, la guardó hasta el 2014, en donde su película Whiplash captó la atención del mundo entero. Esa es la historia de esta película en planos generales, pero me pregunto realmente qué pasó en los días en donde se sentó a escribir las primeras líneas de la película…

Créditos: Ryan Gosling y Emma Stone (La La Land)

Probablemente lo hizo en un café, un día de verano mientras iba a alguna reunión o la idea se le ocurrió en un bus mientras paseaba por Los Angeles. O quizás, simplemente lo hizo en su escritorio un sábado por la noche. Quién sabe. Pero lo que sí sé (en verdad estoy adivinando, pero asumamos que sé) es que cuando comenzó a escribirla, me refiero al hecho de escribir las primeras páginas de la historia que estás creando, no tenía a nadie quien le dijera “oye, esto está bien, sigue así, puede que algún día ganes un Oscar con esto”. Seguramente siguió escribiendo la historia, escribiendo lo que sus personajes querían contar, y eso hizo. Solo, sin nadie al costado. Y también imagino la satisfacción que habrá sentido cuando al fin una productora decidió apostar por él y su película. ¿Quiénes habrán sido las primeras personas a las que se los contó? Me pregunto si habrá sentido lo mismo que yo cuando supe que una editorial estaba interesada en publicar mi novela, me pregunto si el sentimiento es el mismo, el de sentirlo como una pequeña victoria en el fondo del alma, saber que todo por lo que se tuvo que pasar valió la pena. Supongo que sí.

Eso fue lo que pasó conmigo hace casi un mes, cuando recibí la noticia de mi primera pequeña victoria, una editorial estaba interesada en mi manuscrito. Leí el correo una y otra vez, solo, tratando de entender que este era el primer paso de muchos más por venir. Pasó un mes, hubieron más correos con la editorial hasta que firmé contrato con ellos. Y a pesar de eso, sentía que todo era una repetición más de los sueños que tenía desde hacía mucho, lo era así hasta que decidí contárselo a las personas más cercanas y es ahí donde me di cuenta que la noticia que me dieron se había materializado. Había firmado con una editorial.

Solo puedo imaginar y asumir que eso fue lo que sintieron todos los escritores que terminaron una historia y recibieron la noticia de que sus libro será publicado. No hay nadie con quién compartir ese sentimiento realmente al inicio, como escritores, al menos yo, tiendo a asentir, sonreír y no creer todo lo que está sucediendo. Soñar tanto tiempo con algo y ver que se está haciendo realidad de a pocos da mucho miedo, porque entiendes por primera vez que la materialización de ese sueño significa que estarás expuesto a los demás. Y lo único que haces es seguir en modo automático preguntándote qué es lo que se supone que tienes que hacer ahora. ¿Qué habrá hecho Damien Chazelle? ¿Y John Green? ¿Hemingway habrá ido a algún bar a celebrar? ¿Qué me dicen de Ribeyro, cómo se lo habrá tomado? Me gustaría saber esas respuestas aunque imagino que la respuesta es simple, pasaron al siguiente proyecto. Empezar otra vez. Después de todo somos escritores y eso hacemos, escribir.

Neil Gaiman dijo una vez que escribir es, como la muerte, un trabajo solitario. Y realmente lo es. Por eso es que en estas pequeñas victorias las cosas se sienten extremadamente grandes, porque están sucediendo y realmente eres feliz con que todo esto te esté pasando al fin. Gaiman dijo también que podrías escribir el mejor chiste del mundo pero la habitación estará en silencio, porque solo estarás tú y la hoja en blanco que se va llenando. Es por eso que cuando recibí la noticia de que mi trabajo será publicado, me sentí como en un limbo. Lo había escrito hace unos tres años pero ahora alguien le estaba prestando atención.  Visto de este modo, pienso que al final escribimos para el futuro, porque escribí algo en el pasado y dentro de tres meses en el futuro alguien lo leerá. ¿Tiene sentido? Quizás ya sea momento de terminar esta nota.

Sea como sea la forma en la que tu creación llegue al mundo, disfrútalo. Vive el momento y entiende que está pasando y es real y es bueno. Disfruta de tus victorias, que no se queden en pequeñas, hazlas grandes y cuéntaselas al mundo, vive tu vida y sus alegrías. Pero también recuerda que luego de un tiempo, las luces del bar se apagarán, las mesas se limpiarán y las sillas se acomodarán. Y otra vez serás tú y la hoja en blanco. Igual que Chazelle en estos momentos, en algún lugar de este planeta, escribiendo su siguiente historia.

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