Miedo de no ser correspondido.
Miedo de no gustarte.
De ser devuelto en la misma botella
en la que llegué a tu orilla.
Miedo.
De no ser el balance perfecto
entre dulce y amargura para tu café.
De no ser la persona con la que
despiertas los domingos por la mañana.
Miedo.
De no ser el que te haga reír
por cosas estúpidas.
De no ser tu sol personal
en épocas de lluvia.
Miedo.
De no compartir el mismo deseo.
De no ser el que te abraza.
El que te besa, acaricia, el que te ama.
Miedo.
De no ser la razón suficiente
para que salgas de la cama.
De no ser la excusa para
que escapes. Conmigo.
Miedo.
Miedo de que no me quieras.
De que todo esto que escribo sea
solo un poema más.

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